miércoles, 16 de diciembre de 2009

martes, 15 de diciembre de 2009

Silvina II

¿Cuántas horas de la vida viviremos o valdrá la pena haber vivido? Equivaldrán a la vida de un perro o de un caballo, se me ocurre, pero ¿qué se entiende por vivir? Si yo lo supiera, ¿me dedicaría a vivir?


Cuando ella lava los platos, ¿quién es? Ni siquiera lo sabe. Retuerce en cualquier trapo de rejilla el cuello de alguien. Consejo: no usar trapos de rejilla porque inducen al crimen. Qué bien lo comprendo.


...La imagen indescifrable es mi yo inasible. No podría hablar de esa imagen sin volverme la más grande escritora de todas las épocas, ya que un tema tan sutil y misterioso no puede expresarse con palabras. La necesidad de expresarla nace de la angustia de no poder hacerlo y de saber que nunca podría hacerlo...


Dios mío, perdóname por haber escrito tantas inútiles palabras . Sólo quise llenar el silencio que adoro.



Están, también, los pequeños instantes de la memoria y una vaga autobiografía. Son como chispazos, son leves, se escurren. “Silvina Ocampo no llevó sostenidamente un diario íntimo ni escribió un libro de memorias. Prefirió, en todo caso, dispersar en sus obras una imagen de sí misma, esa figura del tapiz que (...) nunca termina de revelar su trama”.

Cuando la ciudad duerme ella continúa tejiendo y destejiendo en un mismo movimiento. Le basta escribir imágenes de sí misma claras, contradictorias, precisas y borrosas a la vez: como si jugara, como si nunca abandonara definitivamente la niñez, ni siquiera siendo la hacedora de palabras que conjuga tradiciones propias y ajenas para destilar su propia lengua. Y, sin embargo, la reescritura infinita dice, también, que nada, ni siquiera la palabra es definitiva. Nada se dice de una vez.

Artículo

lunes, 14 de diciembre de 2009

Silvina


"Y se pasaban los inviernos en la estancia vacía, esperando

cartas prometidas que no llegaban..."

El Remanso




















En 1970 –más precisamente entre el 27 y el 29 de septiembre: dos días, como se grababan los discos de jazz– Silvina Ocampo participó del vinilo “Ocho poetas argentinos” editado por Sur. Junto a Silvina leen Vicente Barbieri, Francisco Luis Bernárdez, Jorge Luis Borges, Alberto Girri, Eduardo González Lanuzza, Ricardo Molinari y H.A. Murena. Victoria, la hacedora de Sur, traduce y lee en francés esos poemas.


Lectura de Silvina Ocampo:



El balcón

En el verano de un balcón, en Francia,
mirábamos los cedros extranjeros
y un demasiado azul en la distancia
lago, lejos de ceibos y jilgueros.

Nos gustaba una patria más vacía:
no hay aquí una palmera, yo decía,
no nos despierta el canto de las aves
con las aguas barrosas, con las naves.

Ah, yo prefiero el río de la Plata.
Fiel a la ausencia y todavía ingrata,
soy a veces aquí una forastera:

falta ahora el balcón, no la palmera,
faltan cedros y no costas barrosas;
¡Ah, qué azul era el lago y había rosas!


Rosario Linda







Nicomedes y Victoria Santa Cruz: ritmos negros del Perú

Ritmos de la esclavitud

contra amarguras y penas.

Al compás de las cadenas

Ritmos negros del Perú.


De África llegó mi abuela

vestida con caracoles,

la trajeron lo´epañoles

en un barco carabela.

La marcaron con candela,

la carimba fue su cruz.

Y en América del Sur

al golpe de sus dolores

dieron los negros tambores

ritmos de la esclavitud


Por una moneda sola

la revendieron en Lima

y en la Hacienda “La Molina”

sirvió a la gente española.

Con otros negros de Angola

ganaron por sus faenas

zancudos para sus venas

para dormir duro suelo

y naíta´e consuelo

contra amarguras y penas...


En la plantación de caña

nació el triste socabón,

en el trapiche de ron

el negro cantó la zaña.

El machete y la guadaña

curtió sus manos morenas;

y los indios con sus quenas

y el negro con tamborete

cantaron su triste suerte

al compás de las cadenas.


Murieron los negros viejos

pero entre la caña seca

se escucha su zamacueca

y el panalivio muy lejos.

Y se escuchan los festejos

que cantó en su juventud.

De Cañete a Tombuctú,

de Chancay a Mozambique

llevan sus claros repiques

ritmos negros del Perú.






jueves, 10 de diciembre de 2009

Libros que cobran vida

Psicogeografía: Guy Debord


De todos los acontecimientos en lo que participamos,

la búsqueda de una nueva forma de vida es el único aspecto todavía apasionante.



The Situationist maps present the most radical departure from the grid. In reaction to the rational city models embraced by Parisian postwar planners in the 1950s, he and his colleagues co-opted the map of Paris, reconfiguring the experience of the city through its authority. By manipulating the map itself, they intervened in the logic of the city, constructing an alternative geography that favored the marginalized, and often threatened, spaces of the urban grid. Torn from their geographical context, these areas were woven together by arrows inspired by the itineraries of the drift or "dérive". These "psychogeographic" maps proposed a fragmented, subjective, and temporal experience of the city as opposed to the seemingly omnipotent perspective of the planimetric map. As mapping is used as a tactic to bring together personal narratives about urban space, the Situationist maps provide a useful example of visualizing a subjective view of the city.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

lunes, 7 de diciembre de 2009

Paraná Ra´angá

















En marzo de 2010 zarpa desde Buenos Aires una expedición científico cultural con destino a Asunción del Paraguay. Orígenes y ambiciones de un proyecto que plantea, una vez más, qué significa viajar y qué tipo de acontecimiento esencial se juega en esa experiencia.

















Ulrico Schmidl, el mercenario bávaro que viajó al Plata con Pedro de Mendoza, fue el primero que, refiriendo sus aventuras americanas, construyó para los europeos una imagen de la región en la que vivió durante veinte años. La crónica abrió la saga de relatos de expedicionarios que remontaban el río Paraná para internarse en mundos desconocidos, con la única guía de lo que antes habían escrito y representado otros.




Viaje al Río de La Plata (1534-1554) I
Viaje al Río de La Plata (1534-1554) II

domingo, 6 de diciembre de 2009

Mis favoritas


Aire de las colinas

Esta correspondencia entre un jovencísimo Juan Rulfo y su entonces novia Clara Aparicio Reyes, fechada entre 1945 y 1950, incita a repasar el milagro de su literatura: intensidad y lucidez, ironía y profundidad. En estas cartas Rulfo hace alusión a su obra incipiente, a su pasión por la fotografía y a sus inquietudes artísticas e intelectuales, al mismo tiempo que nos descubre también el curioso lado confesional de su escritura y la evolución sentimental del recién llegado a una ciudad devoradora.



Juan Rulfo en el Nevado de Toluca, 1945


sábado, 5 de diciembre de 2009

Rulfo fotógrafo





El estado de Oaxaca atraía mucho a Juan Rulfo. Lo visitó por vez primera hacia la década de 1940, para recorrerlo más extensamente a mediados de los años cincuenta. Hizo notas sobre algunas regiones y culturas del estado, así como unas 350 fotografías, con énfasis en temas como su población nativa, arquitectura y paisaje.



Juan Rulfo







Juan Rulfo, Del Paramo A La Esperanza
Autor: Jimenez De Baez
Editorial: Fondo De Cultura Económica




Toda la Obra

Michelle Bachelet



Parte 2
Parte 3
Parte 4
Parte 5

Rafael Correa



Parte 2
Parte 3
Parte 4
Parte 5

Catálogo MA




viernes, 4 de diciembre de 2009

Muñecoteca


César Bruto: JUERGA CON CANTO HONDO

Ciudá de seviliA, espaniA.

-¡Ecto es vida y no podrirse adentro de una cársel! Acá uno agarra y se lebanta a la maniana, se toma un chato de mansanilia con una feta de jamóN de chancho serrano, otra feta de choriso español colorado de pimentón, arranca un clabel de la maseta del balcón, se lo pone atrás de la oreja y sale a dar una vuelta de mansana enrrededor de la jiraldA, que viene a ser una torre como la de los ingleseS en la plasa retirO, pero sin la estación del ferrocarriL
enfrente. Mientras que uno camina, sinpre encuentra alguna linda y belia seviliana, las cual se conosen por su mantón bordados de flores como si fuera una carpeta de poner arriba de la mesa, sus grandes peinetones en la cabesa como si fuera una antena de cuadro y su gran ramo de clabeles desparramados por todas partes de su presiosos cuerpos de chiquilias salerosas, olé… Y cuando uno las mira pasar, no hay caso, por más que uno se quiera aguantar, que largarles algún piropo desta índola:

-¡Sierra esosojos, ninia! ¡No sabes que está pruibido andar con bombas atómicas por la cálie?

Y élia contesta:

-¿Es que tiene usté miedo de que lo furmine? -y entonses uno aprovecha la cosa para retrucarle:

-¡Con tal de ser fulminado de sus ojos, niata, ojalá de que me volbiera de mantecA haora mismo!

Y cuando uno agarra confiansa y sigue la conbersasión le averigua adónde vibe, para poder ir a la noche con algunos amigos a tocarle una linda serenata abajo del balcóN enrejado y esperar a que élia salga toda blanqueada por la luz de la lunA y le tire una flor que uno abaraja al vuelo y se la guarda adentra del pecho, hasta el otro día que hase lo mismo con otra seviliana, y así se van pasando los meses…

¡Y las fiestas adentro de los colmados! Acá, en cuanto uno se descuida se hase amigo de 20 o 30 jitanos sin trabajo que se pasan la vida tocando la guitarra y cantando las cosas más alegres, como ser esta:

Mi mare y mi pare están
en cama, de purmonía;
yo, sin trabajo y sin pan…
¡suerte que tengo alegría!




jueves, 3 de diciembre de 2009

Oliverio II

Llorar a lágrima viva
Llorar a chorros.
Llorar la digestión.
Llorar el sueño.
Llorar ante las puertas y los puertos.
Llorar de amabilidad y de amarillo. Abrir las canillas,
las compuertas del llanto.
Empaparnos el alma,
la camiseta.
Inundar las veredas y los paseos,
y salvarnos, a nado, de nuestro llanto. Asistir a los cursos de antropología,
llorando.
Festejar los cumpleaños familiares,
llorando.
Atravesar el África,
llorando. Llorar como un cacuy,
como un cocodrilo...
si es verdad
que los cacuyes y los cocodrilos
no dejan nunca de llorar.
Llorarlo todo,
pero llorarlo bien.
Llorarlo con la nariz,
con las rodillas.
Llorarlo por el ombligo,
por la boca. Llorar de amor,
de hastío,
de alegría.
Llorar de frac,
de flato, de flacura.
Llorar improvisando,
de memoria.
¡Llorar todo el insomnio y todo el día!

Oliverio Girondo

Oliverio I

¡Todo era amor!
¡Todo era amor... amor!
No había nada más que amor.
En todas partes se encontraba amor.
No se podía hablar más que de amor.
Amor pasado por agua, a la vainilla,
amor al portador, amor a plazos.
Amor analizable, analizado.
Amor ultramarino.
Amor ecuestre.
Amor de cartón piedra, amor con leche...
lleno de prevenciones, de preventivos;
lleno de cortocircuitos, de cortapisas.
Amor con una gran M,
con una M mayúscula,
chorreado de merengue,
cubierto de flores blancas...
Amor espermatozoico, esperantista.
Amor desinfectado, amor untuoso...
Amor con sus accesorios, con sus repuestos;
con sus faltas de puntualidad, de ortografía;
con sus interrupciones cardíacas y telefónicas.
Amor que incendia el corazón de los orangutanes,
de los bomberos.
Amor que exalta el canto de las ranas bajo las ramas,
que arranca los botones de los botines,
que se alimenta de encelo y de ensalada.
Amor impostergable y amor impuesto.
Amor incandescente y amor incauto.
Amor indeformable. Amor desnudo.
Amor-amor que es, simplemente, amor.
Amor y amor... ¡y nada más que amor!

Oliverio Girondo

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Les Souffleurs


http://www.les-souffleurs.fr/

Qué fácil es volar, ¡qué fácil es!

Todo consiste en no dejar que el suelo

se acerque a nuestros pies.

Valiente hazaña ¡el vuelo!,

¡el vuelo!

¡el vuelo!

Antonio Machado