sábado, 22 de agosto de 2009

Si una mañana de verano un niño

La sencilla historia de un crítico literario que descubre al hijo pequeño su pasión por ciertos libros. (Sesamoábrete: encontré mi alma gemela frente a la Isla del Tesoro: yo también sentí escalosfríos ante el ciego Pew y el lado siniestro de John Silver). Pero hay más: en el libro desfilan libros conocidos y desconocidos. Porque ésta es la historia de una vida que merece ser contada y que sólo cobra sentido cuando la letra impresa refleja la vida real. El exquisito trabajo de Roberto Cotroneo es un abierto desafío para que cada lector trace sus propios trópicos y meridianos, su propio mapa, su propia existencia a la luz de las lecturas que le han dado vida. Un libro apasionante, cómplice y retador.

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